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martes, 17 de junio de 2008

Flashback

Llamémoslo flashback, viaje al pasado... El título es lo de menos. Es un poema escrito por una Debbie joven, anterior a la etapa pavi-sosa de las rimas cursimoñas que escribí en entradas anteriores. No es una canción de amor; son los sentimientos de una chiquilla en unas circunstancias complicadas que se le antojaron extrañas y así lo quiso plasmar. Deseo que lo disfruten o, al menos, que no traten de adivinar una escena, sino que hagan la interpretación libre de lo que pase por sus mentes.

Un puñal al corazón
y un disparo a la cabeza
igualan con certeza
semejante discusión.

Y un ardor en mi interior
va quemando cuando alcanza;
no hay en el mundo venganza
que aspire a liberación.

Y quiero gritar; no puedo.
Puedo huír, pero no quiero,
pues aún hay en mí miedo.

Un miedo por el que muero,
de una muerte que no tengo
y que, aunque no quiera, espero.

domingo, 25 de noviembre de 2007

Vagabundo en la oscuridad

Y aquí os dejo de momento el último tostón de esos que escribí. Es el menos cursi-ñoño, pero bueno, repito que tiene ya unos años...

Paseo a orillas de la verdad,
sumido en un profundo sueño
del que quisiera despertar.

Abro los ojos e intento pensar
que no es más que un sueño,
que nada es realidad.

Y paseo a orillas de la verdad,
sumido en una profunda oscuridad
de la que nadie me puede rescatar.

Vagabundo de mi ausencia,
peregrino de la vida y de la muerte,
escudero de mi propia conciencia;

¿Qué es la verdad?
¿Acaso eso se aprende en los libros?
¿Acaso tú y yo vivimos
en la misma realidad?

Siento decepcionarte, amigo,
pero la verdadera realidad
es la oscuridad, es el mal.

Rosa marchita

Aquí otro poema de la saga adolescente sin vida amorosa...

Todos los días, al amanecer,
contempla su foto una vez más
con la esperanza de volverle a ver,
y las lágrimas comienzan a brotar.

Aún conserva esa rosa marchita,
marchita como su corazón;
esa rosa sin vida,
ésa, que él le regaló.

Esto ocurrió una mañana primaveral,
hace ya algunos años:
Ella estaba durmiendo y, al despertar,
él no estaba a su lado.

Y se sintió sola y comenzó a llorar,
y él apareció por la puerta.
Y le dijo: "Ya no llores más;
mi niña, ¿ya estás despierta?

Esta mañana desperté temprano,
pero no te quise molestar,
asi que salí despacio,
pues vi esta rosa brotar.

Y la cogí pensando en ti:
ella es hermosa y es bella;
tú, en aquel jardín,
serías entre rosas una estrella:

Más preciosa que la vida,
más brillante que el amor;
esta rosa sin espinas
es el símbolo de mi corazón.

Cógela ahora si me amas,
guárdala si me aprecias,
consérvala si me estimas
y tírala si me desprecias.

Pero yo ahora he de irme,
pues tengo que trabajar;
no vengas a despedirme,
pronto de vuelta voy a estar."

Pero, desgraciadamente,
su palabra no cumplió.
Desde entonces yace eternamente
donde la carretera se lo llevó.

Por eso ella aún le recuerda,
y le habla a la rosa marchita,
pues en el lugar donde él se encuentra
la escucha, y de impotencia grita.

Más un día ella le oyó
y quiso juntarse con él;
con un cuchillo las venas se cortó
al llegar el anochecer.

La rosa marchita se abrió
como se abre un capullo en primavera,
y un rojo intenso recobró,
y volvió a la vida, tras larga espera.

Ahora que sus corazones
están juntos otra vez,
ahora, ya no hay más razones
para llorar al amanecer.

Llanto en Soledad

Como hay gente que me regaña por no actualizar este blog de vez en cuando, he decidido meterle algunos poemillas de mi etapa de adolescencia pavi-sosa, de cuando era una niñata más, de estas asquerosamente repelente y quejicas con el mundo en general... Me dio la vena poética, así que aquí os pongo uno de ellos. Personalmente comento que ya no me gustan, he aumentado mi nivel, jajaja pero no estoy ahora para escribir. Espero que sepáis disculpar que ya no me tome tantas molestias... cuando lo haga me lo tomaré en serio ;)

Caminé por el sendero de mi soledad
y pude ver la ignorancia despertar.
Me disfracé de tus ojos de ilusión,
y conquisté el mundo de tu canción.

Quise saber el porqué de mi valor
y comprender que ya todo se acabó,
pero es difícil que pueda olvidar
lo que tus labios me hicieron soñar.

Creí tener el mundo bajo mis pies,
pero comprendí que así no debía de ser,
pues te encontré soñando con vivir
con otra persona, y con ella compartir
todo aquello que nunca más tendré
pero que, cariño mío, jamás olvidaré.

Sabe bien que, siempre tras de ti,
si giras la cabeza, me verás sufrir.
Entérate, que desde que no estás
mi corazón ya no deja de soñar,
y pensar que un día despertará a tu lado...